Diez años. Un número redondo y simbólico, especialmente cuando hablamos de personas que ayudaron a transformar una startup en una de las mayores plataformas de servicios financieros del mundo, con más de 118 millones de clientes.

En este texto queremos celebrar a quienes han estado construyendo el futuro morado durante una década. Personas que creyeron en lo que Nubank podría llegar a ser. Personas que se equivocaron, acertaron y crecieron juntas. Personas que, hoy al mirar atrás, ven más que una experiencia en su currículum y realmente sienten que están haciendo el mejor trabajo de sus vidas.

A continuación, compartimos relatos de algunos Nubankers que llevan con nosotros 10 años. Son historias únicas con algo en común: el compromiso diario de hacer posible lo extraordinario.

Arthur: de 5 mil a 100 millones de clientes

Cuando Arthur entró en Nubank, la empresa cabía entera en una sola sala y tenía alrededor de 5 mil clientes. Recuerda las reuniones semanales de All Hands los lunes en la casita del barrio Brooklin, la primera oficina de Nubank; recuerda también el desafío de compatibilizar los primeros días aquí con el preaviso de otro trabajo y cómo todo aún parecía pequeño, aunque prometedor.

Diez años después, ha visto a la empresa salir a bolsa en Nueva York y alcanzar los 100 millones de clientes. Y él sigue aquí, ayudando a escribir la próxima etapa de esta historia.

“Mucho de lo que soy como profesional se moldeó aquí. La forma de pensar, de trabajar, de enfrentar problemas complejos.”

Uno de los momentos más memorables de su trayectoria fue el desarrollo del Autorizador, un sistema que ayuda a procesar compras con tarjeta. Fue el primer gran proyecto que sacó adelante junto con un equipo de ingeniería. Hoy, esa solución sustenta buena parte de la operación que atiende a millones de personas cada día.

Más allá de la tecnología, Arthur también aprendió el valor de una cultura que incentiva la colaboración y el intercambio de ideas.

“Sé abierto. Aquí cuestionamos, profundizamos, estiramos la cuerda hasta encontrar la mejor respuesta. Trabajar en Nubank es aprender a colaborar con quienes piensan diferente.”

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Lucas: la empresa cambia de etapa, y tú cambias con ella

Para Lucas, sus 10 años en Nubank significan mucho más que una experiencia profesional. En sus propias palabras, fueron “una transición hacia la adultez.”

“Aquí me establecí. Crecí como profesional, como persona y como padre de familia.”

Ha participado en muchos proyectos, pero uno en especial lo marcó. Lo define como el primer “nivelazo” de Nu: el momento en que asumimos el control total del desarrollo de los sistemas involucrados en la tarjeta de crédito. Más que un cambio técnico, fue una señal clara de que la empresa había llegado para quedarse.

Al mirar atrás, Lucas le diría a su “yo” de 2015 que tomara decisiones con más calma. Al mirar hacia adelante, ofrece un consejo simple para quien recién empieza su camino en Nu:

“Aprovecha a la gente buena que hay aquí. Aprende de ellos. Y usa los desafíos como oportunidad para crecer.”

Thiago: de estructurar procesos a liderar un equipo de 70 personas

Cuando Thiago entró a Nu, acababa de cumplir 23 años. Se describe a sí mismo como “un chiquillo”. Comenzó con tareas pequeñas en el equipo de finanzas, ayudando a internalizar la contabilidad. En ese momento, todo aún se estaba armando.

Diez años después, lidera un equipo de 70 personas y su área cuenta con más de 400 profesionales. Lo que comenzó como tareas operativas se convirtió en una trayectoria de liderazgo, madurez y profundo conocimiento del negocio.

“No puedo imaginar la historia de Thiago sin Nu.”

Uno de los hitos más importantes fue el lanzamiento de NuConta, un proyecto que involucró a toda la empresa y representó un gran salto de escala. De un producto con aprobación limitada, Nu pasó a ofrecer una experiencia bancaria accesible para millones de personas.

“Tuvimos que pensar de manera innovadora desde el principio. NuConta fue un parteaguas.”

Si pudiera volver en el tiempo, Thiago se animaría a arriesgar sin miedo. Y deja una invitación para quien está comenzando ahora:

“Siempre decimos que todavía es el primer día. Así que ven a construir los próximos 10 años con nosotros.”

Laís: el privilegio de trabajar con personas increíbles

Para Laís, estos diez años en Nu no caben solo en proyectos y entregas. Caben en abrazos, celebraciones, cambios y aprendizajes compartidos con personas que se volvieron parte esencial de su vida. Lo que más la marcó en esta década fue la calidad de las conexiones que construyó en el camino.

“Diez años es mucho tiempo en la vida. Pasa de todo—matrimonios, mudanzas de ciudad o de país, hijos… Viví todo eso junto a colegas aquí.”

Estas conexiones no fueron solo lazos afectivos: también fueron la base de un trabajo construido con excelencia. Laís cree que la forma en que nos relacionamos dentro del equipo impacta directamente la calidad de lo que entregamos al cliente. Y fue esta cultura colaborativa la que permitió transformar sueños en soluciones reales.

Uno de los proyectos más desafiantes e inolvidables de su carrera fue la expansión internacional de Nu. Durante mucho tiempo, la idea parecía lejana. Pero el escenario cambió rápido: Laís se sumergió en el reto de llevar la plataforma a un nuevo país. Este movimiento exigió visión técnica, capacidad de ejecución y confianza mutua.

“Crear toda esa infraestructura para otro país fue un reto enorme. Pero también fue uno de los momentos más increíbles de mi carrera.”

Cuando le preguntan qué la ha mantenido en la misma empresa todos estos años, Laís responde sin dudar: el impacto de Nubank. Para ella, no se trata solo de un eslogan, sino de “un principio que se refleja en decisiones diarias”.

“‘Fight Complexity, Empower People’. Ese propósito guía todo lo que hago, ya sea desarrollando un producto para el cliente final o trabajando en las cosas que nadie ve. Eso es lo que todavía me motiva hoy.”

Dora: de trabajadora de limpieza a referente de cultura viva

La historia de Dora es una de las más singulares entre las personas que llevan 10 años trabajando en Nubank. Cuando llegó aquí, en sus propias palabras, “no sabía usar una computadora.” Dudaba si aceptar la propuesta. “¿Voy o no voy?”, pensaba. Pero vino. Y, según ella, fue la mejor decisión que pudo haber tomado.

“Empecé como trabajadora de limpieza, luego fui ascendida a supervisora, entré al equipo de Facilities, pasé por el equipo de Experiencia y volví a Facilities. Aprendí mucho en cada lugar.”

A lo largo de la década, Dora no solo aprendió nuevas habilidades: se reinventó. Cambió de áreas, creció profesional y personalmente, y se convirtió en un verdadero símbolo de cómo la cultura de Nu transforma y acoge a personas con trayectorias distintas. Hoy, es una de las personas más queridas de la empresa.

“Esta Dora que te habla hoy es otra persona comparada con la de hace 10 años.”

Uno de los momentos más significativos fue el primer gran evento de la empresa: el lanzamiento de NuConta. Por primera vez, la empresa invitaba a la prensa, organizaba un evento a gran escala y mostraba al mundo que estaba lista para crecer. Para Dora, ese fue un punto de inflexión.

“Se notaba cuánto quería crecer Nu, y que ese sueño de conquistar el mundo se estaba volviendo realidad.”

Otro hito fue escuchar en vivo al CEO de Nu, David Vélez. Aunque ya llevaba años trabajando en la empresa, nunca lo había escuchado directamente. Cuando lo hizo, se emocionó. Porque para ella, liderar también es estar presente y dar el ejemplo.

Hoy, Dora cree profundamente que su misión es cuidar de quienes cuidan al cliente. Vive eso cada día, en los detalles del entorno, en la experiencia de quienes trabajan aquí y en la forma en que recibe a quienes llegan.

“Siempre estamos aquí, preocupándonos por dejar un espacio agradable para los clientes que nos visitan y para los Nubankers. Cuidamos de quienes cuidan al cliente. Eso se siente fuerte aquí.”

Y para quien recién comienza, Dora deja un consejo directo, generoso y lleno de sabiduría:

“Sumérgete en la cultura de Nubank. Entiende los valores y está dispuesto a deconstruirte si hace falta. Vale la pena.”

¿Qué permanece después de 10 años?

Cambian los cargos. Cambian los productos. Cambia, y se expande, la lista de países donde operamos.

Pero algo permanece igual: las ganas de hacer distinto. De luchar contra la complejidad. De empoderar a clientes y colegas. Y de transformar el mundo a nuestro alrededor con tecnología, propósito y mucho trabajo.

Estas historias muestran que Nubank no es solo un lugar para trabajar. Es un lugar para crecer, aprender y creer.

A los Nubankers que llegaron desde el comienzo y siguen con nosotros: gracias por ser parte de esta historia y por ayudarnos a construir el Futuro Morado todos los días.

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